Después de un par de años publicando sencillos, la cantautora mexicana Cyuna confirma que próximamente lanzará su primer LP y comparte como primer adelanto el sencillo No me conoces. En la letra figuran momentos surrealistas donde se refiere a diversas formas de aislamiento – una casa sola que no da señales… un tan silencio del cual cuelga la distorsión… un imposible abrir las flores desde el balcón… – la canción explota en un explícito coro donde entendemos que no necesariamente se está hablando de reclusiones hechas de concreto sino de separaciones sociales y psicológicas.
Como un eco de lo que ya hace décadas narraba Jim Morrison en “People are strange” de The Doors, No me conoces hace pensar en la soledad de los grandes centros urbanos, donde a pesar de las multitudes, las personas pocas veces nos sentimos verdaderamente cerca de quienes nos rodean. O incluso, ya contextualizada en una época de digitalidad, el tema alude también a las dificultades para lograr conexiones auténticas entre individuos enlazados vía redes, o al desfase de personas que abandonan interacciones presenciales y las sustituyen con las virtuales.
Más allá de imaginar que existen alternativas efectivas a los encierros, en No me conoces simplemente se narra el hecho de que dentro de cada persona que encontramos en nuestras realidades materiales y virtuales hay mucha historia y mucha complejidad tan legítimas como quizá inabarcables. La canción es una especie de invitación a reconocer que cada ente contiene, si no multitudes, una genuina dimensión desconocida.
El sonido de la co-producción a cargo de Emilio Acevedo y Paulina Lasa denota influencias que van desde el dream pop y el shoegaze hasta el krautrock, el freak folk y la electrónica, donde el uso de guitarras cargadas de reverberación, un órgano discreto, vocales cálidas y sobrias y un ritmo austero que invita a un cierto estado de trance, son ingredientes con los que se nos convoca a entrar en un mundo donde la memoria y la imaginación se difuminan evocando momentos íntimos de catarsis y epifanías. La producción cuenta además con la participación de Aldo Max (Los Músicos de José, Santa Sabina) que con su saxofón aporta un dinámico componente lúdico, cuyo contraste con el tono melancólico de la canción equilibra las emociones salpicando su vital ingravidez.

