En un mundo musical cada vez más saturado de mensajes, conceptos y fórmulas, ØRD apuesta por algo mucho más elemental y, a la vez, profundamente humano: la emoción. Su proyecto no busca predicar ni explicar, sino conectar. En esta nueva entrega de Formula Indie Sessions, ØRD nos abre la puerta a su universo creativo, donde la música nace del colectivo, de la experiencia compartida y del instinto.
El primer recuerdo musical: tocar juntos
El primer contacto de ØRD con la música no fue un momento solitario, sino colectivo. Recuerda la magia que surge al tocar por primera vez con otras personas, cuando aprender un instrumento era puro esfuerzo y no existían bases, pistas de acompañamiento ni ayudas digitales. Descubrir cómo las notas chocaban o se armonizaban en grupo fue el punto de partida de todo.
El origen de la pasión
Su amor por crear música comenzó desde el inicio, en una banda escolar formada por principiantes absolutos. No había técnica ni experiencia, pero sí ideas distintas que, al unirse, dieron lugar a las primeras canciones. Ese espíritu colaborativo marcaría para siempre su manera de entender la música.
El nacimiento de ØRD
Aquella banda escolar no duró mucho: apenas unas pocas canciones y un único concierto de graduación. Luego, cada integrante tomó su propio camino. Sin embargo, el deseo de seguir creando música permaneció. A través de conexiones casi accidentales, ØRD terminó reuniéndose con músicos que compartían esa misma necesidad de tocar, improvisar y explorar. Así comenzó el proyecto actual.
Un sonido simple, pero cargado de emoción
Definir la música de ØRD es sencillo: rock simple y profundamente emocional. No hay una obsesión por letras con mensajes explícitos ni discursos complejos. Lo importante es la energía emocional que transmite cada canción. El objetivo no es convencer, sino tocar a quien escucha.
Cuando el significado no es lo más importante
Una de las grandes lecciones que marcó su forma de crear música llegó al reflexionar sobre el idioma. Creció escuchando canciones en inglés sin entender realmente las letras, pero aun así esas canciones se convirtieron en la banda sonora de momentos clave de su vida: la primera fiesta, el primer beso, la primera pareja. Con el tiempo, al comprender las letras, a veces la magia se rompía. Ahí entendió que la música conecta a través de la emoción, no necesariamente del significado literal.
Lo esencial en el proceso creativo
Más allá de instrumentos, software o equipos, lo verdaderamente esencial es la conexión humana dentro de la banda. ØRD recuerda un festival donde tuvieron que tocar con instrumentos prestados… y aun así funcionó. Para él, eso lo dice todo. A nivel personal, hay una guitarra que lo acompaña desde sus días de escuela: una Musima Leadstar, una Stratocaster de la antigua Alemania del Este. No es lujosa, pero es parte de su historia.
Influencias y descubrimientos
Elegir un solo artista indie favorito no es fácil. ØRD valora la enorme diversidad musical actual y las múltiples formas de descubrir nueva música. Si tuviera que mencionar a alguien, destacaría a Cherry Cinema, desde Oslo, Noruega.
Hacer música sin pedir permiso
Sus experiencias personales han moldeado una visión clara: no se trata de querer hacer algo, sino de hacerlo sin cuestionar constantemente si es bueno, si gustará o si será bien recibido. Las canciones son buenas si la banda cree en ellas y disfruta tocándolas. Todo lo demás es secundario.
Escuchar con el corazón
ØRD espera que quienes escuchen su música se dejen llevar por las emociones y no busquen mensajes ocultos. En un mundo donde lo “correcto” o “verdadero” parece cada vez más confuso, propone escuchar con el corazón y el alma, no con la cabeza.
La gran lección de la música
Si hay algo que la música le ha enseñado, es que las grandes canciones nacen del “nosotros”, no del “yo”. No importa el virtuosismo individual, sino lo que surge del conjunto.
El escenario ideal
No sueña con un lugar específico. Para ØRD, cualquier escenario es válido si hay público con quien conectar. El intercambio real con la audiencia es lo que hace especial cada concierto, incluso si sus compañeros a veces se cansan de sus charlas entre canciones.
Colaboraciones soñadas
Al hablar de colaboraciones, ØRD es honesto: lo ideal es seguir creando con quienes hoy forman ØRD. Para giras, festivales o conciertos, estaría encantado de compartir escenario con cualquiera que quiera sumar a la banda tal como es.

