Como primer adelanto de Bon Vivant, Slowly es una pieza que apuesta por la contención.
La canción nace de una imagen suspendida: una figura que baila bossa nova mientras el mundo parece detenerse.
“Déjame en el borde de tu voz” funciona como núcleo poético. Es una declaración que rehúye la posesión y abraza la fragilidad del eco. En lo sonoro, la propuesta construye una atmósfera íntima y elegante, donde el deseo no ocupa el centro, sino que se desliza en los espacios vacíos, en la respiración compartida.
El videoclip amplifica esa sensibilidad. La narrativa visual no dramatiza; sugiere. Los cuerpos dialogan en un espacio compartido donde la tensión no se impone, sino que respira entre miradas y movimientos.
Sobre el artista:
Samuel Vio, el dandi del pop chileno, impregna el género de elegancia y sofisticación. Cantautor y productor, crea un universo donde la estética cuidada y el romanticismo conviven con el pulso actual. Su obra une melodías sensibles, relatos íntimos y una identidad visual distinguida.

