En lo que es el primer adelanto de su próximo EP, Dease estrena “16-05-24”, una canción hipnótica de (des)amor en la que el compositor pone en palabras su mundo más íntimo. Este track inaugural de la nueva etapa del músico llega con grandes cambios líricos y sonoros, representando además un intenso ritmo de trabajo que lo encontrará lanzando su tercer trabajo de estudio en menos de 3 años, que le bastaron para participar con artistas de la talla de Benito Cerati y Sergio Rotman.
Con una temática casi tan vieja como la humanidad misma, Dease se topó con una ruptura que le significó un quiebre en su vida tal como venía siendo. Negado a escribir una canción de ese estilo, acabó por ir en contra de ese primer instinto y se abrió a esta nueva experiencia de vaciar su corazón para poder volver a llenarlo. Lejos de caer en los lugares comunes de la tristeza y el lamento, Dease eligió profundizar en todo lo que acompaña a situaciones así y que acaba por ser incluso más profundo: sentimientos como la desilusión, la pérdida de la fe, la traición, entre otras. Motivado, además, por un factor no menor, que es el de poder mostrar la belleza y la pureza de una relación entre dos hombres, el artista busca continuar con esa potente pero acotada tradición en la música argentina.
| Su primer disco es una manifestación de su personalidad antitética, que abarca una amplia gama de sonidos y se sumerge en la creación de un universo artístico particular. Con él, Dease busca establecer su propia identidad, basándose en la creación de un lenguaje artístico auténtico que resuene con la riqueza de sus sentidos. Lucas Santomero vía IndieHoy Su ópera prima, Anfis Bena (2023), es un manifiesto urgente de su forma de ver el mundo. O los mundos. Todos esos que imagina en forma de canciones electropop que no se andan con demasiadas vueltas. Martín Sanzano vía Rolling Stone |
| En palabras del propio compositor, hay una suerte de “magia” que se dio alrededor de la producción del tema, donde la canción pareció ejercer una suerte de voluntad propia para irse a un terreno notoriamente más acústico y habitar un terreno poco conocido, hasta ahora, por el artista. En comparación a lanzamientos anteriores donde habitaba sonoridades propias del pop y la electrónica, para esta ocasión la música se tornó mayormente acústica y despojada del carácter digital, apostando más bien por mandolinas, guitarras y arpas, configurando así un aura casi onírica, donde la voz y la letra se desarrollan paulatinamente sobre un instrumental de ensueño. Así, Dease da el primer paso de esta nueva etapa con un inusitado y contundente relato de amor entre hombres, con una tesitura vocal con reminiscencias de David Bowie y acompañado de un paisaje dulce y onírico, en lo que es una canción que buscará tocar fibras sensibles en sus oyentes. |

