A sus 19 años, Roberto Pio Capotosti desarrolla un proyecto de cantautoría que transforma escenas cotidianas, fragilidades y deseos de libertad en canciones donde la realidad dialoga con la imaginación.
Bajo el nombre artístico Randolph Carter, Roberto Pio Capotosti construye un universo musical en el que la vida cotidiana y el mundo de los sueños conviven permanentemente. Para el joven cantautor italiano, imaginar no significa escapar de la realidad, sino encontrar otra manera de comprenderla y transformarla en poesía.
Sus canciones hablan de personas comunes, responsabilidades, fragilidades, libertad y búsqueda de sentido. En sus textos, edificios, calles y lugares de trabajo pueden convivir con estrellas, cometas, cielos imaginarios y paisajes interiores. El resultado es una mirada poética que intenta encontrar algo extraordinario dentro de situaciones aparentemente simples.
El proyecto queda especialmente definido en sus primeros tres temas. “Non volo mai” explora la melancolía de quien desea superar sus propios límites sin perder la capacidad de maravillarse. “La tela di Penelope” plantea la necesidad de romper esquemas y condicionamientos para recuperar autenticidad y libertad. Por su parte, “Filature” reflexiona sobre el cuidado, la empatía y la posibilidad de reconstruir aquello que parece perdido mediante pequeños gestos cotidianos.
Musicalmente, Randolph Carter se mueve dentro del cantautor contemporáneo, incorporando influencias del pop de autor, el folk y las sonoridades indie. En ese recorrido, la palabra ocupa un lugar fundamental: cada canción nace de la necesidad de contar una historia y transmitir una emoción.
Pero detrás del proyecto existe también una sólida formación musical. Roberto Pio Capotosti tiene 19 años y toca guitarra, bajo, piano y saxofón, además de componer y producir sus propias obras con especial atención al detalle.
Desde 2022 estudia en la Accademia Musicale Domus Form de Volla y, desde septiembre de 2025, continúa su formación en el Conservatorio de Música Giuseppe Martucci de Salerno, donde fue admitido tras superar las pruebas de ingreso para guitarra pop y bajo pop.
Su experiencia tampoco se limita al estudio. Capotosti participó en diferentes bandas y espectáculos teatrales, desarrollando progresivamente sus habilidades escénicas y su capacidad de interpretar sus canciones frente al público.
En 2024 llegó su primera participación en un concurso, el Bim Festival RUMORE, dedicado a Raffaella Carrà. Allí alcanzó las etapas finales con dos canciones: “La Confessione”, de Roberto Colella, y su propia composición “Santamaria”, que recibió una mención especial del presidente de APS per il Sud por el proyecto “Teatro, Carcere, Legalità”, promovido por el Ayuntamiento de Nápoles.
El reconocimiento destacó especialmente la capacidad del joven artista para combinar melodías accesibles con una escritura profunda.
Durante 2025 participó en el Tour Music Fest – The European Music Contest, donde alcanzó un puesto de honor en las finales nacionales con “Filature”. La canción cuenta la historia de una mujer que trabaja silenciosamente mientras cose, remienda y resiste, utilizando la imagen de alguien que sigue reparando mientras el mundo parece deshacerse.
La fuerza emocional de esa composición permitió que Randolph Carter recibiera menciones en diferentes medios locales y consolidara una identidad basada en una voz intensa y una escritura capaz de emocionar.
En 2026 llegó otro paso importante: fue seleccionado para actuar en Casa Sanremo Live Box, durante la semana del Festival de Sanremo. La experiencia le permitió presentar su música ante profesionales de la industria y ampliar su visibilidad dentro del circuito nacional italiano.
A través de Randolph Carter, Roberto Pio Capotosti propone una cantautoría que no busca elegir entre realidad e imaginación. Por el contrario, encuentra precisamente en ese diálogo su principal fuente de inspiración.
Sus canciones hablan de calles, trabajos, vínculos y dificultades, pero también de estrellas, cielos y mundos posibles. Un espacio donde lo cotidiano puede convertirse en poesía y donde todavía existe lugar para la maravilla.

