Desde muy chica, Marjorette sintió que la música era el único idioma capaz de traducir con precisión todo lo que pasaba dentro suyo. La guitarra fue su primera aliada: la aprendió por su cuenta, guiada solo por intuición y una necesidad urgente de expresarse. A los 15 años comenzó clases de canto, y al terminar el secundario tomó la decisión que marcaría su camino: estudiar música de manera formal. Sin embargo, aún faltaba algo. No quería solo interpretar canciones; quería construir su propio universo sonoro.
Esa búsqueda la llevó a estudiar Producción Musical, un proceso lleno de frustraciones, revelaciones y pequeños grandes triunfos. En ese recorrido, las canciones que había guardado durante años comenzaron a cobrar forma. Hoy, poseen nombre, identidad y vida propia.
Su inspiración es un collage donde la poesía se abraza con el sonido. Los versos de Alejandra Pizarnik le enseñaron a decir lo que sentía sin caer en la obviedad. De Lana del Rey y Billie Eilish tomó la melancolía, la crudeza emocional y una fuerza vocal que se volvió marca registrada. Pero el verdadero punto de inflexión llegó cuando descubrió a Beach House: su atmósfera onírica y brumosa se convirtió en la chispa que definió su estilo. Incluso su nombre artístico, Marjorette, nace de un mix entre su propio nombre y su canción favorita del dúo, un homenaje a ese espacio donde la melancolía se vuelve mágica.
El proyecto vio la luz oficialmente en febrero de 2024 con Lágrimas, su primer single. Desde entonces, Marjorette ha construido su base en Buenos Aires, presentándose en espacios como Panda Rojo Espacio Cultural, Cooperativa Qi, Imaginario Cultural y Niceto Bar, siempre acompañada por amigxs y colegas que enriquecen y expanden su universo en cada show en vivo.
Ahora, tras un año de trabajo contínuo, llega su primer EP: Me iré como quien se va. Su single adelanto, Medianoche, condensa todas sus influencias: pop ochentoso teñido de nostalgia, poesía a la manera de Pizarnik y las cicatrices que deja una relación no correspondida. Para dar vida a esta nueva etapa, Marjorette se rodeó de un equipo de absoluta confianza: Juan Comi, su mano derecha en producción; Agustín Rocha (desde Trelew) en bajos; y Facundo Cott a cargo de mezcla y mastering. Juntxs, construyen un universo íntimo, brillante y profundamente personal.
Con una identidad artística cada vez más sólida, Marjorette se afirma como una voz nueva y necesaria en la escena emergente: una creadora que transforma la melancolía en belleza y la vulnerabilidad en un refugio sonoro.

